Epidemia de Crimen

Uno de los efectos del caos económico de Venezuela es el creciente colapso del orden público. La escasez de productos básicos ha llevado a un próspero mercado negro. Mientras, la falta de recursos supone que la policía y las fuerzas del orden se encuentran prácticamente sin poder para prevenir crímenes graves, especialmente homicidios. De hecho, la misma policía es demasiado a menudo cómplice de esos crímenes, alimentando una altamente peligrosa falta de seguridad pública.

 

La anarquía reina en partes de Venezuela

 

Tal es la impotencia de las fuerzas de seguridad de Venezuela, que hay informaciones sobre bandas de vigilantes que imponen toques de queda sobre residentes locales en diversas partes del país. En Caracas, algunos residentes y negocios se han vuelto hacia firmas privadas de seguridad o han formado sus propios grupos de seguridad en lugar de depender de la policía.

 

Bandas de crimen organizado están capitalizando la ausencia de la aplicación de la ley, usando cada vez más los secuestros y la extorsión para imponer su control y ayudar al narcotráfico. Venezuela es el principal país de tránsito de la cocaína colombiana. La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos estima que alrededor de 200 toneladas de cocaína pasan a través de Venezuela cada año.

 

Mientras, en áreas rurales los campesinos son víctimas cada vez más de robos armados. Recientemente, más de dos docenas de mineros desaparecieron en una remota población y sus cuerpos se encontraron después mutilados, presuntamente por acción de una banda local.

 

Vertiginosa tasa de homicidios

 

Aunque el gobierno rechaza publicar estadísticas oficiales, es ampliamente reconocido que la tasa de homicidios ha aumentado de modo vertiginoso. Las estadísticas publicadas por un grupo de observación independiente indican que los homicidios en Venezuela se han incrementado de 37 por 100.000 habitantes en 2004 a 82 por 100.000 habitantes en 2014. Un estudio designa Caracas como la capital mundial del crimen. Se estima que en el conjunto del país el 90 por ciento de los homicidios se quedan sin castigo.

 

Se estima que un niño o adolescente es asesinado cada diez horas en Venezuela. Al mismo tiempo, los mismos niños están empezando a verse envueltos cada vez más en actividades delictivas. El número de crímenes cometidos por menores de 18 años aumentó un 70 por ciento en 2014.

 

La policía es víctima y colaboradora del crimen organizado

 

La policía también es víctima de los criminales, al tiempo que con frecuencia es cómplice del crimen mismo. Se cree que más de mil oficiales de policía han sido asesinados en los últimos cinco años. A menudo son un objetivo por sus armas, de las que se apropian bandas criminales, a menudo mucho mejor armadas que la policía. Sin embargo, el salario medio policial, que es de entre 15 y 25 dólares al mes, significa que demasiados policías son corruptibles, inducidos fácilmente a facilitar los delitos que se supone que tenían que prevenir. Esto ha dejado a Venezuela con un sentimiento crónico de inseguridad y de profunda falta de confianza en los servicios de aplicación de la ley.