Presidente de Venezuela, corte suprema de Justicia revierten decisión de asumir funciones del congreso

El presidente venezolano y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) revirtieron el sábado la medida sin precedentes para despojar al congreso de sus poderes legislativos, lo que ha generado acusaciones generalizadas de que el país sudamericano ya no es una democracia.

Fue un caso único en el que el impopular presidente socialista se retractó de su intento de aumentar su poder aun mas. Los líderes de la oposición consideraron su desistimiento como demasiado tarde. Dijeron que la aclaración emitida por los jueces sólo demostró una vez más que el presidente Nicolás Maduro controla los tribunales y ya no existe una verdadera separación de poderes en Venezuela.

La revisión del sábado deshace la mayor parte de la decisión original del tribunal, pero permitirá a Maduro hacer acuerdos en empresas conjuntas de petróleo sin la aprobación del congreso.

La fiscal general de Venezuela y una de los funcionarias más leales al régimen socialista desafió a la administración al denunciar la decisión del tribunal. Luisa Ortega dijo que era su "deber histórico inevitable" como la autoridad judicial superior de la nación condenar lo que ella llamó una "ruptura" del orden constitucional. Esa declaración expuso por primera vez la división interna dentro del gobierno.

El presidente del congreso, Julio Borges, fue invitado por Maduro para hablar sobre la situación, lo cual rechazó. "En Venezuela el único diálogo posible es el voto", dijo Borges el viernes por la noche.

El fallo original trajo consigo dos días de condenas por los gobiernos de América Latina, junto con Estados Unidos y las Naciones Unidas. Colombia, Chile y Perú retiraron a sus embajadores, y bloques regionales como Mercosur y la Organización de Estados Americanos anunciaron que realizarían reuniones de emergencia para discutir la crisis en Venezuela.

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