Aumentan enfrentamientos mortales en Venezuela mientras Maduro inicia reforma constitucional; Senadores estadounidenses buscan sanciones y otros mecanismos para enfrentar crisis en Venezuela

Miles de manifestantes fueron reprimidos con gas lacrimógeno en la capital venezolana el miércoles, a poca distancia de donde el presidente Nicolás Maduro emitió un decreto dando inicio a un proceso para reescribir la constitución de la nación polarizada.

Rodeado de altos funcionarios socialistas, un exaltado Maduro dijo a sus partidarios que la asamblea constituyente es necesaria para llevar la paz al país contra una oposición violenta. "Veo a los de la Asamblea Nacional (congreso de Venezuela) asustados por la asamblea nacional constituyente", dijo Maduro, refiriéndose al parlamento de mayoría opositora, después de bailar junto al hermano mayor del fallecido presidente Hugo Chávez.

Cerca de donde se encontraba Maduro, guardias nacionales lanzaron gases lacrimógenos contra manifestantes que intentaban marchar hacia la Asamblea Nacional. Armando Cañizales, de 17 años, murió tras ser impactado en el cuello en una protesta en una ciudad al este de Caracas. Un video muestra al joven vestido con una chaqueta negra siendo llevado por dos hombres en una motocicleta a una ambulancia mientras sus amigos gritaban: "¡No, Armando!"

"Un joven que tenía toda su vida por delante", dijo Gerardo Blyde, alcalde de Baruta. "Sólo luchaba por un país mejor".

Freddy Guevara, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, tuvo que ser cargado por sus compañeros manifestantes después de ser golpeado en el pie por un recipiente de gas lacrimógeno. Más tarde reapareció con vendajes blancos alrededor de la herida, asegurando que permanecerá en las calles hasta que la oposición triunfe.

"Una herida de su dictadura es una medalla de honor," le escribió en un Tweet Guevara a Maduro.
Al menos 35 personas han muerto en los últimos enfrentamientos políticos que han ocurrido en Venezuela durante más de un mes. Cientos más han resultado heridos, incluyendo más de 150 solamente el miércoles.

Las más recientes protestas se han realizado en respuesta al decreto de Maduro para iniciar una reforma de la Constitución venezolana, la cual según los líderes de la oposición es una artimaña para mantener a Maduro y sus aliados en el poder posponiendo las elecciones regionales programadas para este año y una elección presidencial que se debe realizar en 2018.

A medida que las protestas se tornaban cada vez más violentas el miércoles, un grupo bipartidista de senadores estadounidenses presentó legislación para proporcionar asistencia humanitaria a Venezuela e incrementar las sanciones contra funcionarios corruptos. La legislación también instruirá a las agencias de inteligencia estadounidenses a preparar un informe en parte no clasificado sobre la participación de funcionarios del gobierno venezolano en la corrupción y el tráfico de drogas.

La legislación propuesta por Estados Unidos, escrita antes del anuncio de Maduro de modificar la Constitución, es copatrocinada por el senador Ben Cardin, el demócrata de más alto rango en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado y el senador republicano Marco Rubio, autor de legislación anterior sobre sanciones en Venezuela. La resolución también cuenta con el apoyo del Senador John Cornyn, el republicano No. 2 de la cámara, el ex candidato demócrata a la vicepresidencia Tim Kaine y el senador republicano John McCain, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado.

La nueva legislación busca extender la orden ejecutiva de la administración de Obama para castigar a funcionarios involucrados en corrupción y que "quebranten la gobernabilidad democrática" a través de sanciones para congelar cualquier patrimonio en los Estados Unidos y prohibiéndolos la entrada al país norteamericano.

Esta ley también incluye una asignación de 10 millones de dólares al año en asistencia humanitaria a Venezuela. Maduro ha rechazado tales ofertas de ayuda anteriormente, catalogándola como un intento de los Estados Unidos para allanar el camino hacia una intervención extranjera.

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